Usar tarjeta de crédito o pedir un préstamo personal?

Mayor plazo de amortización
Mayor plazo de amortización

Desde el 24 de junio, nos encontramos con una nueva ley de Créditos al consumo que busca reemplazar la anterior ley, que llevaba funcionando desde el pasado año 1995.
Con esta nueva ley, se busca igualar, de manera clara, las tarjetas de crédito con los numerosos préstamos personales.
Hay que recordar que las tarjetas de crédito son, en realidad, un crédito en potencia, que ha sido preconcebido por lo que, también, se va a valorar, por parte de los bancos, la solvencia que posee el cliente.
O sea, antes de realizar la concesión de préstamos o de nuestra tarjeta, el banco tiene la obligación de comprobar la capacidad que tiene el usuario, de hacer frente al crédito.

El crecimiento exponencial, de dicho sector, se ha reducido, de manera muy importantes, en los últimos dos años.
Pero, ¿realmente, estamos hablando de que ambas tienen las mismas condiciones?
En la práctica, hay diferencias entre las condiciones de una tarjeta y un préstamo, con las ventajas e incovenientes de una u otra, que hacen que, dependiendo del caso, una sea más recomendable que la otra, o sea, que en unos casos el uso de las tarjetas de crédito es mejor que en los préstamos personales.
Recuerda que las tarjetas de crédito son mucho más caras; pero, también, nos ofrece unas condiciones mucho más flexibles.

Si elegimos la tarjeta de crédito, recuerda que en el mercado, pueden existir grandes diferencias, que pueden superar el 25% en intereses, o tener un poco menos del 12%.
Antes de seleccionar una tarjeta de crédito, debemos consultar uno de los múltiples comparadores de tarjetas, de los distintos que se encuentran en Internet.
Ten en cuenta que, en el mercado existen tarjetas de crédito que no nos van a obligar a contratar ningún tipo de producto con el banco.
Lo más recomendable es seleccionar aquellas tarjetas que nos vayan a sotar menos, tanto a la hora de financiar, como para hacer frente al coste anual de la misma, por la renovación de la misma en algunos modelos, incluso, esto último es gratis.

Otra cosa que debemos tener en cuenta si, al final, elegimos una tarjeta de crédito, es que la cantidad de dinero que pone en nuestras manos es limitada, ya que, de media, no suele ser mayor de los 1200- 1500 euros.
Eso sí, esto sucede en una modalidad clásica.
Por esa razón, la tarjeta de crédito es la mayor solución si necesitamos una cantidad pequeña de dinero; si podemos hacer frente al pago del préstamo en un período entre los 6 y los 12 meses; si tienes la posibilidad de pagar la cuota, de manera anticipada, o si queremos tener la posibilidad de amortizar los gastos.

A causa de este punto, por la flexibilidad que nos ofrece, por la posibilidad de renovar su disponibilidad una vez que hemos pagado la deuda, hace que el uso de la tarjeta de crédito sea más elevado
Pero, si la cantidad de dinero que necesitamos es superior, y necesitamos un mayor plazo de amortización, lo mejor es elegir un préstamo, sobre todo, por los bajos costes que le caracterizan.
A la hora de elegir un préstamo debemos tener en cuenta las comisiones, tanto de apertura, como de estudio.

Recuerda que no es lo mismo pagar un 3% por una cantidad de 1000 euros, al año, más el interés del préstamo; a pagar un 3% por 10.000 euros, durante cinco años -que será mucho mejor para nuestro bolsillo-.
Eso sí, a la hora de conseguir un préstamo personal, la aprobación de la concesión va a ser más larga y nos exigirán más, por lo que mucha gente no logra hacerse con el préstamo que busca.
Pues bien, encima de la mesa, tenemos dos opciones: las tarjetas de crédito o los préstamos personales.
Tarjeta de crédito
Tarjeta de crédito